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“...Observar el mundo, ignorar el tiempo..” max

La naturaleza de las cosas no es intrínseca a ellas. El ser humano la recrea a través de la idea que de ellas genera. El mundo al margen de nosotros mismos sigue siendo algo creado por nosotros, solo existe a través de nuestra propia construcción. Nada es inocente o puro porque en la propia búsqueda de la inocencia va implícita la culpa. La naturaleza deja se serlo a través de nuestra mirada, contaminada siempre de humanidad.

Aun así en ella buscamos esperanza. Su falsa imagen de armonía y perfección es en realidad parte del proceso de un lento caos donde creemos encontrar la paz. Una paz que no es más que una calmada guerra de un tiempo tan por encima de nosotros que borrará nuestras huellas en la pequeña fracción de segundo que suceda a la que hemos ocupado.

En el vaivén de la vida, lo eterno, lo perdurable, lo inmenso nos acoge para ser visto con los ojos del hijo que lo poema.

Texto: Martin Rueda